El ATLETISMO es un deporte que nace en la prehistoria y que incluye una variedad de desafíos para el hombre y la mujer de todas las edades. En la actualidad forman parte del atletismo las pruebas de pista y campo, carreras de ruta, carreras de cross country y pruebas de marcha atlética. Pero todas conllevan el desafío de vencer a un rival o el placer de vencerse a si mismo
Introducción
Deporte de competición (entre individuos o equipos) que abarca un gran número de pruebas que pueden tener lugar en pista cubierta o al aire libre. Las principales disciplinas del atletismo pueden encuadrarse en las siguientes categorías: carreras, marcha, lanzamientos y saltos. Las carreras, que constituyen la mayor parte de las pruebas atléticas, varían desde los 50 m lisos (que tiene lugar en pista cubierta) hasta la carrera de maratón, que cubre 42,195 kilómetros. En Estados Unidos y Gran Bretaña las distancias se expresaban en millas, pero, desde 1976, para récords oficiales, sólo se reconocen distancias métricas (excepto para la carrera de la milla). En Europa y en los Juegos Olímpicos, las distancias se han expresado siempre en metros. En este artículo se usa el sistema métrico para expresar las distancias.
Las reuniones de atletismo al aire libre se celebran generalmente en un estadio en cuyo espacio central se encuentra una pista, cuyo piso es de ceniza, arcilla o material sintético. La longitud habitual de la pista es de 400 m, tiene forma ovalada, con dos rectas y dos curvas. La mayoría de los lanzamientos y saltos (denominadas pruebas de campo) tienen lugar en la zona comprendida en el interior del óvalo. Hay disciplinas especiales, como el decatlón (exclusivamente masculina), que consiste en cinco pruebas de pista y cinco de campo, y el heptalón (sólo femenina), que consta de cuatro pruebas de campo y tres carreras.
Carreras de velocidad
Las carreras más cortas son las denominadas de velocidad. En pista cubierta se corren sobre distancias de 50 y 60 metros. Al aire libre, sobre 100, 200 y 400 metros. En este tipo de pruebas, el atleta se agacha en la línea de salida y, tras ser dado el pistoletazo de inicio por un juez de salida, se lanza a la pista y corre a la máxima velocidad posible hacia la línea de meta, siendo fundamental una salida rápida. Los corredores alcanzan la tracción inicial situando los pies contra unos bloques especiales de metal o plástico, llamados tacos de salida o estribos, diseñados especialmente para sujetar al corredor y que están colocados justo detrás de la línea de salida. Las características principales de un estilo eficiente para carreras de velocidad comprenden una buena elevación de rodillas, movimientos libres de los brazos y un ángulo de penetración del cuerpo de unos 25 grados.
Los corredores pueden usar diversas estrategias durante las carreras. En una carrera de 400 m, por ejemplo, el corredor puede correr a la velocidad máxima durante los primeros 200 m, relajarse en alguna medida durante los siguientes 150 m, para finalizar de nuevo con otro golpe de velocidad punta en los 50 m finales. Otros corredores prefieren correr 200 o 300 m a la máxima velocidad y luego intentar resistir el resto de la carrera. Cuando el corredor aminora la marcha, lo hace para conservar energía, que utilizará en el momento en que efectúe de nuevo un esfuerzo máximo.
Carreras de relevos
Las carreras de relevos son pruebas para equipos de cuatro componentes, en las que un corredor recorre una distancia determinada, luego pasa al siguiente corredor un tubo rígido llamado testigo, y así sucesivamente hasta que se completa la distancia de la carrera. El pase del testigo se debe realizar dentro de una zona determinada de 18 m de largo. En las carreras de relevos de 400 m (cada uno de los cuatro atletas cubre 100 m, por lo que se denomina 4×100) y 800 m (4×200), el testigo pasa del corredor que lo entrega al que lo recibe cuando este último ya ha comenzado a correr, continuando el receptor la carrera. En carreras más largas, debido a la fatiga acumulada, el corredor que recibe el testigo muchas veces mira hacia atrás para recogerlo. En condiciones ideales, tanto el corredor que entrega el testigo como el que lo recibe, deben ir a la máxima velocidad y separados unos 2 m al efectuar el relevo del testigo. En estas pruebas, los miembros de los equipos que intervienen corren por una zona de la pista; para completar cada relevo el corredor debe entrar en la llamada zona de traspaso, que permite al receptor del testigo iniciar su carrera.
Salto de longitud
En el salto de longitud, el atleta corre por una pista y salta desde una línea marcada por plastilina intentando cubrir la máxima distancia posible. En pleno salto, el atleta lanza los pies por delante del cuerpo para intentar un mejor salto. Los competidores hacen tres saltos y los siete mejores pasan a la ronda final, que consta de otros tres saltos. Un salto se mide en línea recta desde la antedicha línea hasta la marca más cercana a ésta hecha por cualquier parte del cuerpo del atleta al contactar con la tierra en la que cae. Los atletas se clasifican según sus saltos más largos. El salto de longitud requiere piernas fuertes, buenos músculos abdominales, velocidad de carrera y, sobre todo, un brinco potente.
Historia
El atletismo es la forma organizada más antigua de deporte y se viene celebrando desde hace miles de años. Las primeras reuniones organizadas fueron los juegos olímpicos que iniciaron los griegos en el año 776 a.C. Durante muchos años, el principal evento olímpico fue el pentatlón, que comprendía lanzamientos de disco y jabalina, carreras a campo traviesa, salto de longitud y lucha libre. Otras pruebas, como las carreras de hombres con armaduras, formaron parte más tarde del programa. Los romanos continuaron celebrando las pruebas olímpicas después de conquistar Grecia en el 146 a.C. En el año 394 d.C., el emperador romano Teodosio abolió los juegos. Durante ocho siglos no se celebraron competiciones organizadas de atletismo. Restauradas en Gran Bretaña alrededor de la mitad del siglo XIX, las pruebas atléticas se convirtieron gradualmente en el deporte favorito de los ingleses. En 1834 un grupo de entusiastas de esta nacionalidad acordaron los mínimos exigibles para competir en determinadas pruebas. También en el siglo XIX se realizaron las primeras reuniones atléticas universitarias entre las universidades de Oxford y Cambridge (1864), el primer mitin nacional en Londres (1866) y el primer mitin amateur celebrado en Estados Unidos en pista cubierta (1868).
El atletismo adquirió posteriormente un gran seguimiento en Europa y América. En 1896 se iniciaron en Atenas los Juegos Olímpicos, una modificación restaurada de los antiguos juegos que los griegos celebraban en Olimpia. Más tarde los juegos se han celebrado en varios países a intervalos de cuatro años, excepto durante las dos guerras mundiales. En 1913 se fundó la Federación Internacional de Atletismo Amateur (International Amateur Athletic Federation, IAAF). Con sede central en Londres, la IAAF es el organismo rector de las competiciones de atletismo a escala internacional, estableciendo las reglas y dando oficialidad a los récords obtenidos por los atletas.
El atletismo en los Juegos Olímpicos
Con el nacimiento de los primeros Juegos modernos (1896) en Atenas, se origina la primera competición atlética olímpica. En esa época el atletismo norteamericano y británico sobresalen por encima de los demás. Aunque las marcas obtenidas fueron bastante mediocres, el interés de la competencia radicaba en que resucitaron pruebas como el lanzamiento del disco y el maratón, ganado por el famoso atleta griego Spyridon Luis.
Los siguientes Juegos se celebraron en París, en 1900, donde se instauraron nueve pruebas, como los cinco mil metros por equipos, los 200 y los 400 metros vallas, los saltos alto, largo y triple; y el lanzamiento del martillo. En 1904, Los Juegos de San Luis (Estados Unidos) carecieron de interés real puesto que únicamente participaron los dueños de casa. La rivalidad anglo-americana volvió resurgir en 1908, en Londres, mientras en 1912 sobresalía con luz propia el finlandés Kilehmaxinen, vencedor en los 5 mil y 10 mil metros planos.
Si los Juegos de 1916 pasaron sin pena ni gloria, los de 1924 se caracterizaron por las excelentes marcas registradas, principalmente por el finlandés Paavo Nurmi, que venció en los 1.500 y 5.000 metros. Este atleta siguió dominando las pruebas de fondo en la versión de 1928, mientras los estadounidenses monopolizaron los concursos. Tras los Juegos de 1932, 1936 y 1948, en los que no destacó ninguna figura rutilante, llegan los Juegos de Helsinki, de 1952, que sí tuvieron un dios particular: Emil Zatopek. Este atleta ganó las pruebas de 5 mil, 10 mil metros y el maratón. También hizo su aparición el brasileño Adhemar Ferreira da Silva, apodado el "Hombre Goma", quien pulverizó en 42 centímetros (16,22) el anterior récord olímpico de triple salto. Melbourne (1956) fue la cita en que se evidenció un claro dominio estadounidense.
Cuatro años más tarde, sin embargo, en Roma, supuso el resurgir del atletismo africano, al vencer en el maratón Abebe Bikila, victoria que repetiría en 1964, en los Juegos de Tokio. Ciudad de México es la sede en donde se producen dos apariciones sobresalientes: la de Bod Beamon, quien logró saltar 8,90 metros en el salto largo, y la de Dick Fosbury, el saltador de altura que instauró una nueva marca técnica en esta especialidad.
En los Juegos de Munich los atletas finlandeses consiguen recuperar su prestigio en las pruebas de fondo, donde Lasse Viren vence en los 5.000 y 10.000 metros planos. En 1976, este atleta nórdico vuelve a triunfar en ambas pruebas de fondo, aunque su éxito queda eclipsado por el cubano Alberto Juantorena en las pruebas de 400 y 800 m. Los juegos celebrados en Moscú, en 1980, registran un bajo nivel deportivo como consecuencia de la no participación de atletas norteamericanos, japoneses, alemanes occidentales, entre otros. No obstante, hay que destacar la dura lucha que mantuvieron los ingleses Steve Owett y Sebastián Coe en 800 y 1.500m. En los Angeles, en 1984, destacó Carl Lewis, consiguiendo cuatro medallas de oro (100 y 200 m, longitud y relevos 4 x 100). En Seúl, 1988, destacaron los atletas keniatas en medio fondo y fondo. El control anti doping provocó muchas descalificaciones entre los competidores. Uno de ellos, el más destacados, fue el "ganador" de los 100 metros. Ben Johnson, de Cánada. Las versiones de 1992 (Barcelona) y de 1996 (Atlanta) marcó el imperio de los atletas estadounidenses, quienes sólo fueron escoltados desde lejos por la legión de representantes africanos y europeos. Sin embargo, en la distancia madre, el canadiense Donovan Bailey, sorprende a las balas del Tío Sam y se adjudica los 100 metros planos con una nueva marca mundial.
Estiramientos y calentamientos
Los estiramientos son una parte del entrenamiento a la que cada día se está prestando más importancia. Unos estiramientos adecuados preparan el organismo para el esfuerzo que supone el entrenamiento y lo predisponen, una vez concluido éste, a un mejor descanso y una mejor asimilación.
Y es una faceta que se descuida a menudo. Y es que muchas veces comenzamos en entrenamiento directamente, sin hacer los estiramientos suficientes y sin calentamiento y lo concluimos sin enfriar y sin los estiramientos adecuados.
Al descuidar estos ejercicios nuestro organismo se revela en forma de sobrecargas, contracturas y lesiones en general.
Calentamiento
El objetivo principal del calentamiento es conseguir mayor movilidad y flexibilidad en las articulaciones. Cuando calentamos obtenemos algunas ventajas:
Con el trabajo que realizamos al hacer estos ejercicios aumenta la temperatura corporal.
Aumento del ritmo cardíaco, que se produce como consecuencia de un mayor flujo sanguíneo.
Mejores reflejos y mayor actividad como consecuencia del un mayor impulso nervioso.
Un músculo que se contrae y relaja durante el ejercicio obtiene mayor rapidez y eficiencia.
Menos tensión muscular, ya que los músculos están oxigenados y tienen más cantidad de sangre.
Estiramientos
Los estiramientos hay que hacerlos pausadamente y de manera progresiva. Hay que estirar para que el músculo se relaje, notando cómo nos tira pero sin llegar a tener sensación de dolor. Los ejercicios deben durar entre 10 y 20 segundos.
No hay que estirar con rebotes ni tirones, queriendo con ello conseguir una mayor flexibilidad, ya que si se hace muy violentamente puede dar lugar a lesiones.
Hay que procurar que la respiración sea lenta. Se inspira cuando se estira el músculo y se expira mientras lo mantenemos en tensión.
El orden del estiramiento debe ser de la cabeza a los pies, siguiendo un orden.
Los ejercicios que se detallan deben tener una duración de 20 a 30 segundos. Recordad, sin rebotes.
Tobillos
Girarlos en un sentido y en otro un pie primero y el otro después.
Gemelos
Con la parte delantera de los pies en un bordillo subir y bajar.
Apoyados en una pared, en posición de 75º, apoyamos un pie sobre el otro tobillo, mantenemos la posición y cambio.
Rodillas
De pie, con las rodillas juntas, giramos hacia un lado y hacia otro
De pie, con el tronco inclinado en un ángulo de 90º y los brazos estirados hasta tocar la punta de los pies con los dedos, aguantamos en esa posición.
Muslos
Rodillas flexionadas con el cuerpo hacia atrás en un ángulo de 45º basculamos hacia delante y hacia atrás.
En posición de sentados, una pierna hacia delante y otra hacia atrás. Aguantamos y cambiamos de pierna.
Zona inguinal
Sentados, las plantas de los pies juntas y con la parte exterior de las piernas hacia abajo, subimos y bajamos.
Cintura
Con las manos en las caderas giramos en un sentido y en otro.
Cuello
Giramos la cabeza 360º en ambos sentidos.
Abdominales
Más que como parte del calentamiento como un ejercicio más en el entrenamiento.
Pesas
Si tenéis tiempo para hacer pesas (ideales para reforzar todas las articulaciones) se aconseja hacer mucha repetición con poco peso
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